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Macronutrientes en la alimentación bovina



Una correcta alimentación del ganado, no sólo consiste en la cantidad adecuada de comida, sino en encontrar los macronutrientes en los alimentos que suministramos al hato.

Los macronutrientes importantes son 7: calcio (Ca), fósforo (P), magnesio (Mg), sodio (Na), cloro (CI), potasio (K) y azufre (S).

Tenerlo presente evitará deficiencias que posteriormente afectaran el bienestar de nuestros animales y asimismo nuestro rendimiento económico.

Calcio

El calcio es un elemento multifuncional, debido a que contribuye a una normal coagulación de la sangre, la reacción rítmica del corazón, mantener la excitabilidad neuromuscular, formar los huesos, desarrollar los dientes y producir leche, entre otros.

Los trastornos relacionados con la deficiencia de calcio son comunes en el periparto, afectando la función ovárica. Incluyen la disminución del ritmo de crecimiento en la recría y engorde, retención de placenta, distocias y reducción en la producción de leche.

Fósforo

Además de su rol vital en el desarrollo y mantenimiento del tejido esquelético, el fósforo (P) tiene también una función especial en el crecimiento celular y juega un papel clave en muchas otras funciones metabólicas. También está implicado en el control del apetito y la eficiencia en el uso de los alimentos.

En los rumiantes, interviene en la transferencia de energía, en el transporte y metabolismo de los ácidos grasos, en formación de proteínas, en el crecimiento. Es necesario para el funcionamiento de la flora microbiana del rumen.

La deficiencia de este mineral ha sido asociado más comúnmente con disminución en el desempeño reproductivo de las vacas y la disminución en la producción láctea, así como también influye en el comportamiento sexual, como en la aparición del celo.

Sodio

La deficiencia de sodio (Na) se evidencia en vacas en lactancia, y algunas veces en vacunos de crecimiento acelerado. Los síntomas van desde la rápida pérdida de peso vivo y disminución de la producción de leche, así como un apetito inusual por la sal, ojos sin brillo o pelaje áspero.

Una vaca de cría con alrededor de 400 kg de peso vivo, necesita consumir 1.1 kg de Na desde la parición al destete, lo que equivale a 5.5 g/día. Descontando el que pueda aportar el agua al beberla, los valores que se encuentran en los pastos son bajos, por lo cual es necesario suplementar.

Potasio

Junto con el sodio, están relacionados con la reproducción en animales. En cuanto al potasio (K), es bien sabido que su deficiencia causa debilidad muscular y afecta la musculatura del tracto genital de la hembra causando deterioro en el proceso reproductivo normal.

Como en todos los casos, los requerimientos varían de acuerdo a la clase del animal. El ganado en ceba o para cría requiere alrededor de 0,6 % de K en su dieta, mientras que las vacas lecheras necesitan de 1,2 % a 1,5 % dependiendo de su estado (si están en celo, se debe aumentar la cantidad).

Magnesio

El magnesio (Mg) es necesario para el desarrollo normal del esqueleto, como constituyente del hueso. También es importante para el aprovechamiento de la energía, pues interviene en el metabolismo de lípidos y carbohidratos activando algunas enzimas como los fosfatos orgánicos.

Generalmente no tiene un impacto directo en el estado reproductivo de los animales, pues permanece en el organismo en relación con el calcio. No obstante, cualquier alteración en la homeostasis de Ca-P-Mg, puede sin embargo influir causando pérdida de apetito. También causa uno de los trastornos más graves: tetania hipomagnesémica o síndrome de vaca caída.

El requerimiento de Mg para ganado de carne en pastoreo es: desarrollo 0.1 %, gestación 0.12 %, lactancia 0.2 % del total de la materia seca ingerida (MS), mientras que para ganado lechero; de 0.2 a 0.3 % MS. (Lea: Hipomagnesemia, enfermedad bovina con altos episodios de mortandad)

Sin embargo, inciden otros factores como la raza, el peso corporal, la edad y su productividad, el estado de la gestación o la lactancia, la cantidad de proteína en la dieta y su pH, del contenido de K, Ca, P y Zinc en la ración, y de la cantidad de trabajo físico que realiza el animal.

Cloro

El cloro (Cl) se estudia en conjunto con el sodio y el potasio por realizar funciones semejantes y simultáneas. Este macromineral interviene el equilibrio ácido-base, mantiene la presión osmótica y es un componente del equilibrio cloruro bicarbonato.

Cuando hay deficiencia, se produce una disminución del apetito, pérdida de peso y baja producción de leche. De acuerdo con Patiño y otros, los bovinos requieren 2.25 g de Cl absorbido por cada 100 kg de peso vivo en su mantenimiento. Cuando están en crecimiento o en gestación, este valor es de 1 g por cada kg de ganancia de peso vivo, y en lactancia es de 1.15 g.

Azufre

En los bovinos, este mineral se encuentra en proporción del 0.25 % y se localiza en tejidos de protección como la piel, el pelo y los cuernos. Los requerimientos mínimos están entre el 0.1 y 0.3 % de la dieta, pues si se hace en dosis excesivas superiores puede provocar deshidratación y gastroenteritis.

Lo pueden recibir el elemento cuando consumen flor de azufre, que también se encuentra en sales mineralizadas. Un bovino de 300 kg que consume el 2.2 % de su peso en materia seca y teniendo en cuenta que el contenido de pasto tropical es de 0.11, necesitaría consumir 7 g de flor de azufre al día.

Suplementar la alimentación del hato debe hacerse de manera gradual, si nunca lo ha implementado ya que, pueden presentarse diarreas, sin embargo, este síntoma irá desapareciendo en la medida en que los animales se acostumbran.

Fuentes:

https://www.contextoganadero.com/ganaderia-sostenible/los-requerimientos-de-macrominerales-para-el-ganado-bovino

https://revistas.unisucre.edu.co/index.php/recia/article/view/409


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